Voz Natura

Las preguntas de Dona

 

Esta sección está dedicada al proyecto Voz Natura del colegio de enseñanza primaria e infantil Sada y sus Contornos, orientado a conocer la biodiversidad de la comarca y a apoyar su conservación a través de la custodia del territorio.

Fotografía de Dona
 
 
 
¡Hola chavales!

Todos acertasteis el nombre de las aves que cazan por la noche y que figuran en el álbum: el mochuelo y la lechuza. Ya fue otro asunto saber en qué se diferencian y por dónde andan. Normal, porque para verlos hay que salir por la noche a observarlos, y seguramente no os dejen en casa.

En cambio yo salgo muchas veces a pasear por la noche. A Lía y a mí nos gusta mucho, porque siempre encontramos nuevos rastros de los habitantes del bosque. De día no salen tanto porque tienen miedo a la gente. Pero de noche andan por todos los caminos, visitan las huertas e incluso se acercan a las casas.

Fotografía de mochuelo comúnY mirad que hay gente bien rara a esas horas en el bosque y las huertas. Pensad en los murciélagos. Parecen ratones que sacaron el carnet de aviador. Pero en realidad no son parientes de los roedores: son insectívoros y no roen comida. Para no estrellarse contra las ramas de los árboles o con cualquiera otra cosa, van siempre chillando para sentir el eco de sus voces y saber dónde están las cosas. Si yo hiciera lo mismo y fuera ladrando todo el camino para no tropezar, me iba a quedar sin paseos nocturnos inmediatamente. Vosotros no oís los chillidos de los murciélagos, pero yo tengo muy buen oído y los tengo que escuchar todo el tiempo cuando están cazando insectos.

También están los chotacabras. Para ser pájaros, son bien raros. Asimismo son nocturnos, pero no son ni búhos ni lechuzas. Igual que los murciélagos, cazan insectos volando muy silenciosamente. Para atraparlos tienen una boca bien grande y con plumitas como barbas en las comisuras. Y cuando cantan… Era mejor que callaran, porque parecen ranas con el disco rayado. En esta época del año tengo que aguantarlas todas las noches. Y de día tengo que andar con cuidado para no pisarlas, porque anidan en el suelo. ¡A quién se le ocurre! ¡Es que no se dan cuenta de que si una va despistada puede no verlas de tan bien que se camuflan!

Fotografía de lechuza comúnTambién por la noche salen de paseo los erizos. Y no digáis que no son raros: tienen todo el cuerpo lleno de espinas. Ni que se las robaran a un pez para adornarse. Los pobrecitos están pasándolo mal estos días. Si os fijáis en las carreteras, hay un montón atropellados. Cuando tienen miedo se hacen una bola para defenderse con las espinas. Funciona con los zorros, pero eso no les vale de nada con los coches.

Y luego están los búhos y las lechuzas, gente seria y callada, que piensa las cosas antes de hablar. Por eso tienen fama de sabios. Búhos hay muchos, pero antes de explicaros sus diferencias voy a contaros una historia que Lía me contó a mí.

Fue hace muchísimos años, cuando aún no naciera ella. Su amigo Fusco salía todas las noches de invierno a correr por los montes. Un día, un cárabo estaba posado en la orilla del camino. Lanzaba su uu, uu, u-u-u-u de vez en cuando, y a lo lejos le respondían otros cárabos. No es para asustar a la gente: así es cómo saben dónde vive cada uno y no se meten en el territorio del otro. Fusco era valiente, pero cuando pasó bajo su árbol, el cárabo echó a volar sobre él silenciosamente. Fueron a la par el uno del otro un buen trecho. El cárabo volando a un par de metros por encima de él. Fusco pensó en echar a correr a toda mecha, pero no lo hizo para demostrar que no era un cobarde. El cárabo lo sobrepasó y se posó en otra rama. ¿Qué pretendía hacer? ¿Tendría tanta hambre que querría comerlo? ¿O tenía las crías cerca y quería echarlo de allí? De nuevo, cuando Fusco llegó a su altura, el cárabo echó a volar por encima de él. Y aún una tercera vez.

El cárabo vio que Fusco andaba a lo suyo, y tampoco se atrevió a atacarlo. Lo dejó ir sin que pasara nada. Pero es uno de los búhos más fieros que habitan en nuestra comarca. En una ocasión un fotógrafo inglés muy famoso, que se llamaba Eric Hosking, quiso fotografiar uno en su nido. Aquel cárabo se enfadó tanto que casi le saca un ojo con sus garras. En aquel tiempo Flemming aún no descubriera los antibióticos, así que el médico que lo atendió tenía miedo que se le infectase la herida del ojo, por lo que le recomendó amputarlo. Hosking pensó que si su fotógrafo favorito solamente tenía un ojo, él también podría ser un fotógrafo de un solo ojo. Hoy todos los fotógrafos que quieren sacarle un retrato a un cárabo van con casco. Por algo será.

Hay búhos mucho más grandes que el cárabo. El buho real y es el más grande de entre los que viven en Galicia, pero no los hay en nuestra comarca. Es alto como yo y para crecer tanto no le llega con comer ratones: incluso caza conejos.

Fotografía de mochuelo comúnNuestro búho es el mochuelo común (la palabra moucho se usa en gallego para denominar tanto al mochuelo común como a los búhos). Es de los más pequeños. Muchos viven cerca de las casas, y comen ratoncillos e insectos en las fincas. Como es tan pequeño, cualquier hueco en un tejado viejo, en una iglesia o en un hórreo le vale para hacer el nido. Si tenéis uno cerca de casa es muy fácil observarlo, pues muchas veces se deja ver al anochecer. Pero hay que estar atentos, pues están tan quietos que realmente parecen una piedra en el tejado.

Las lechuzas son más fáciles de escuchar que de ver. Su canto no se parece para nada al de los búhos. Hacen un shshshshsh que produce escalofríos a cualquiera. Igual que los chotacabras, nunca ganarán un concurso de canto. Si vais un día en coche de noche y se os cruza una lechuza, es muy fácil reconocerla. Es la única ave nocturna de pecho blanco y espalda color arena. También hace los nidos cerca de las casas, pero como es mucho más grande que el mochuelo común, tiene que tener más sitio. Por eso usa los desvanes de las casas, pajares y edificios abandonados. Hay una cerca de mi casa que de vez en cuando viene a comer su presa junto a mi caseta.

Comen todo tipo de ratones, musarañas y otros mamíferos pequeños. Caza mucho de oído: se posa en un poste, se pone a escuchar, y como se ponga un ratoncillo a roer, allá se lanza ella. Luego, cuando llega la hora de comerlo, tiene un problema. No es capaz de separar los huesos de la carne porque, siendo de noche, no logra distinguirlos. Así que traga entero el bicho que cazó, con todo su pelo y huesos. Después, de vez en cuando, tiene que vomitar unas pelotas negras con todo lo que no fue capaz de digerir. Los científicos les llaman a estas pelotas “egagrópilas”. ¡Como siempre, un nombre fácil! Si un día encontráis un montón en algún sitio sabréis que allí vive una lechuza. Y mirando lo que tienen dentro sabréis lo que comen las lechuzas.

Todos estos animales nocturnos de los que os hablé comen muchos animalillos que causan daños en las cosechas. Por eso están todos protegidos. Y aunque sean raros y no traten con la gente, debemos respetarlos y no tenerles miedo.

Si algún día salís de paseo nocturno con vuestros padres, andad con los ojos bien abiertos a ver se veis alguno de estos habitantes de la noche.

¡Hasta la próxima!

Imagen de la huella de Dona

Fecha publicación: 21-10-2012
Última modificación: 30-8-2014
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