Como continúa el buen tiempo, el próximo domingo día 30 despediremos el año con una jornada de voluntariado en la playa Grande de Miño.
Apadrinamos este arenal desde marzo de 2015, cuando iniciamos la regeneración ecológica de su sistema dunar como parte de nuestra campaña Litoral. En aquella ocasión erradicamos varios focos de 7 plantas exóticas invasoras. Desde entonces ya aumentamos a 11 el número de especies distintas que hemos o bien erradicado totalmente o bien reducido sus poblaciones notablemente.
En la jornada de este domingo recorreremos las dunas para localizar los focos que hayan resurgido, o los ejemplares de nuevas especies exóticas, para erradicarlos. Igual que en ocasiones anteriores, retiraremos toda la basura que nos encontremos en el sistema dunar. El objetivo final es avanzar en la recuperación de su delicada vegetación, muy afectada por el elevado número de visitantes que soporta en el verano.
Como siempre, el punto de encuentro será el Centro de Salud de Betanzos, para compartir vehículos (los que vayan directamente deben avisarnos para no esperarlos inútilmente). No te preocupes por las herramientas, pero recuerda que es conveniente llevar unos guantes y vestir ropa adecuada para trabajar.
No olvides algo de picar y de beber para cuando hagamos el descanso a media mañana.
Si quieres participar en esta última jornada de voluntariado ambiental del año, envíanos con antelación tus datos (nombre completo, DNI, fecha de nacimiento y móvil). Así podremos notificarte cambios de última hora, hacerte un seguro de accidentes y nos facilitarás la organización. En la sección Contacto encontrarás la información necesaria.
Punto de encuentro: Centro de Salud de Betanzos.
Fecha: Domingo, 30 de diciembre de 2018.
Hora: Saldremos a las 9:30 y volveremos a las 14:00 horas.
Post data: Objetivo cumplido. Los 11 voluntarios que participaron en esta jornada limpiaron y eliminaron invasoras en toda la playa Grande de Miño. La basura recogida pesó 185 kilos, a los que hay que sumar 39 kilos de biomasa de 6 especies exóticas invasoras. Entre ellas figuran dos especies que ya habíamos erradicado pero que reaparecieron: una ramita de uña de gato (Carpobrotus edulis) que había logrado enraizar y una pequeña planta de yuca (Yucca gloriosa). El resto son especies con gran capacidad de dispersión que eliminamos en ocasiones anteriores: zamarraga (Conyza canadensis), matacavero (Aster squamatus) y juncia olorosa (Cyperus eragrostis), a las que añadimos en esta vez el té de milpa (Bidens aurea).
La edición de este año está centrada en formar a los asistentes en actividades auxiliares de conservación y mejora de montes, por lo que el maestro especialista forestal del curso, Miguel Ángel Franco López, propuso la incorporación de esta charla en el programa formativo. Los diez alumnos escucharon con atención la exposición de nuestro punto de vista, en el que la gestión del monte debe contemplar, paralelamente a su explotación económica, la conservación de su biodiversidad.
Desde agosto, los voluntarios estuvieron trabajando para des-eucaliptizar las dos hectáreas de bosque de la reserva. Ahora toca darle un repaso a los rebrotes de los eucaliptos, para que la humedad invernal acabe pudriéndolos. El trabajo consistirá en cortar los rebrotes y dañar severamente los tocones con la ayuda de hachas y pulaskis.
Punto de encuentro: Centro de Salud de Betanzos.
El Grupo de Investigación en Biología Evolutiva de esta universidad acaba de iniciar el proyecto de investigación titulado Desarrollo de modelos predictivos de la conectividad funcional de poblaciones amenazadas en zonas de especial conservación de la Red Natura 2000, con el apoyo económico de la 
El destino de esta subvención era abordar aquellas actuaciones que requerían de la intervención de profesionales y no podían ser realizadas por voluntarios. Un gestor autorizado retiró todas las uralitas con amianto, tanto las fijadas en los edificios como los montones que allí fueron abandonados. Especialistas en poda en altura eliminaron los eucaliptos que crecían en las paredes rocosas. Se rehabilitó el vestuario de la cantera para que los voluntarios y las visitas organizadas tengan donde abrigarse en caso de inclemencias meteorológicas. El edificio del antiguo transformador se convirtió en un refugio de murciélagos y rapaces nocturnas. Por último, se instalaron un vallado para evitar caídas accidentales por los desniveles, una barrera que impide el paso de vehículos no autorizados y varios paneles informativos.
Tras la larga sequía, esta madrugada la lluvia por fin mojó la tierra. Esto nos ha permitido comprobar que las actuaciones que efectuamos este verano para mejorar la retención de agua dieron resultado. Ya aparecieron algunas charcas y pronto volverán los anfibios a ellas.

















