La eco-regata de este año contó con un magnífico tiempo, pues ni hizo calor, ni llovió, ni molestó el viento. Se inició con la marea baja, momento en el que encontramos en el puerto el problema habitual de las rampas cubiertas por una gruesa capa de lodo, a lo que se añadió este año que una de ellas estaba indebidamente ocupada por un contenedor de obra. Participaron tres embarcaciones (Arguindei, Sin Frenos y Fragas do Mandeo) y 23 personas. Debido a que ya habían pasado varios días desde la marea viva, no llegó a inundarse el juncal durante la recogida, por lo que pudimos recolectar los residuos con comodidad. Entre ellos, aparecieron voluminosos como un arcón frigorífico, un contenedor doméstico de basura y una rueda. Finalizada la jornada a última hora de la tarde, fue el momento de pesar: un total de 286,95 kg. Esta cifra es ligeramente superior a la del año pasado, seguramente gracias al mayor peso de los voluminosos. Tras las grandes limpiezas de las primeras eco-regatas, ahora ya no se encuentra tanta basura y aparece más dispersa, requiriendo más tiempo localizarla. Sumando a esta cifra lo recogido en otras jornadas de voluntariado, resulta que superamos ampliamente las 35 toneladas —exactamente 35.505,35 kg— de residuos retirados en la marisma de la ría de Betanzos. Como final de la jornada tuvimos la tradicional cena de convivencia, gracias a la generosidad de Lar de Unta y de Roxín Roxal.
Tal como estaba previsto, el pasado jueves emitimos en directo nuestra conversación sobre el desmán ibérico con el zoólogo gallego-asturiano Dr. Carlos Nores. Esta especie fue declarada «en peligro crítico de extinción» el pasado mes de mayo por el gobierno español; seguramente la UICN también la catalogará del mismo modo en la próxima revisión de su status. Dada su distribución, limitada a la península Ibérica, y teniendo en cuenta que está presente en ríos de nuestra comarca, tenemos una especial responsabilidad en su conservación. En la extensa —pero muy amena— conversación, pudimos conocer la forma de vida de este discreto micromamífero semiacuático. Sus estrictos requerimientos de hábitat limitan los trechos de los ríos donde puede vivir y refugiarse de sus depredadores, lo que complica su conservación. El profesor Nores insistió en que lo mejor que podíamos hacer por este animalillo es difundir su relevancia como especie y los problemas que sufre. Por eso animamos a todos nuestros simpatizantes a compartir entre los potenciales interesados el enlace de la sesión de la charla.
Las últimas dos jornadas de voluntariado han estado caracterizadas por el mal tiempo, pues las iniciamos con lluvia, aunque en los dos casos a media mañana paró de caer agua. Las 15 personas que participaron en la des-eucaliptización del último monte que hemos comprado se afanaron por amontonar cuidadosamente el ramaje que quedó tras la corta de los eucaliptos que tenía. De este modo pudrirá rápidamente y quedará liberado más espacio para la próxima plantación de árboles autóctonos; entre tanto los montones servirán de refugio a pequeños vertebrados. Mediante las explicaciones previas y más la labor realizada, los participantes conocieron directamente el duro trabajo que significa restaurar el bosque de ribera. Aún hay ramaje por amontonar, motivo por el cual convocaremos nuevas jornadas.
Finalizamos el programa con la participación en la limpieza simultánea de los ríos gallegos. Con este motivo nos acercamos 13 personas al Lambre, río que ya limpiáramos anteriormente en un par de ocasiones, donde recorrimos un trecho de más de 3 km aguas abajo de la abandonada central hidroeléctrica de Goimil. Durante la mañana no encontramos mucha basura en el lecho del río, pero cara al final de la jornada aparecieron viejos vertederos en el terraplén que separa la carretera del río. Finalmente, retiramos 289,60 kg de basura, destacando entre los voluminosos un frigorífico y un retrete con su cisterna; también aprovechamos para arrancar 4,20 kg de una flor exótica, el amarilis, aunque quedaron pendientes varios focos de esta y de otras especies exóticas con diferente carácter invasor.
Resumiendo, en total fueron 51 participaciones en las jornadas de voluntariado, por parte de 40 personas distintas (varias acudieron a más de una jornada). A todas ellas hemos de agradecer el trabajo hecho en favor de nuestro patrimonio natural y ser un ejemplo de compromiso con la conservación de la naturaleza.
No hubo mejor forma de celebrar nuestro décimo quinto aniversario.


















