Esta mañana acudimos a las escuelas infantiles del primer y del segundo ciclo de Coirós. Invitados por el profesorado, el motivo era celebrar el día del árbol. Como este año cayó en sábado, hubo que aplazarlo hasta hoy.
Los pequeños pudieron ver cómo plantamos un laurel, un fresno, un acebo y un espino albar. Debido a que estas dos últimas especies tienen espinas, las reservamos para un área a la que no tienen acceso habitualmente, evitando así que puedan lastimarse jugando.
Para los pequeños non fue más que un entretenimiento, pero nosotros depositamos en esta actividad la esperanza de que contribuya a desarrollar en ellos más sensibilidad con la naturaleza de la que muestran las generaciones actuales de adultos.


















