O Picoto Pequeno en el punto de mira

28 septiembre 2026

 
Hoy iniciamos la restauración ambiental de O Picoto Pequeno. Por lo tanto, tenemos por delante la dura tarea de transformar en un bosque autóctono lo que actualmente es un extenso eucaliptal situado en un terreno abrupto.

La zona de actuación es una parcela de 32.222 m2 de superficie, de la que es titular el Ayuntamiento de Coirós. Mediante un convenio firmado en su día, nos ha cedido su uso y gestión durante medio siglo. Recibe el nombre de O Picoto Pequeno por ser un promontorio situado en la ladera norte del monte de A Espenuca, reservando el nombre de O Picoto —tal como indica esta palabra en gallego— para la verdadera cumbre del monte. Este año la parcela ha sido deslindada por el ayuntamiento y consecuentemente podemos iniciar la eliminación de los eucaliptos.

Los principios que van a regir esta restauración son cuatro. El más evidente es el de aumentar la extensión del hábitat natural, para beneficio de las numerosas especies que viven en el bosque caducifolio, incluidas varias que están amenazadas. El segundo es el de reducir la fragmentación del hábitat, pues este eucaliptal está en el medio de un bosque. El siguiente es el de aumentar la conectividad, ya que el futuro bosque enlazará la orilla del río Mandeo (donde la parcela aún conserva bosque de ribera, calificado como hábitat prioritario 91E0), con la cima de A Espenuca (donde ya hemos restaurado una parcela de 2 hectáreas), mediante un corredor de 745 m de longitud. Por último, fomentar una heterogeneidad que lo dote de resiliencia y favorezca la biodiversidad, mediante la plantación de un número elevado de especies arbóreas; de este modo las estructuras de los árboles serán variadas, florecerán y fructificarán en distintos meses del año, y darán alimento y refugio a diversos animales muy dependientes de especies concretas.

Los beneficios de esta restauración serán múltiples. Desde la recuperación de recursos hídricos (el bosque caducifolio tiene una gran capacidad de almacenar agua) hasta la de reducir el riesgo de incendios forestales (aminora la intensidad y velocidad de los fuegos), pasando por una larga lista en la que no podemos olvidar la mejora paisajística de la que se beneficiarán vecinos y visitantes.

En esta primera fase, el objetivo es arrancar de raíz los eucaliptos pequeños y dejar expedito el terreno. Posteriormente habrá que cortar los ejemplares de mayor tamaño, retirando aquellos que estén situados en lugares accesibles. Entre la extensión de la parcela y la dureza del trabajo, pues tiene que hacerse manualmente, la previsión es la de actuar inicialmente en la tercera parte de su extensión.

La conservación de la naturaleza es un trabajo lento y duro. Por ese motivo, no debemos aplazarlo. Está en juego nuestro futuro y el de toda la vida silvestre con la que compartimos este planeta.


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